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El siguiente escrito es un resumen de un artículo de Nil Hahoutoff que fue publicado en la revista francesa “Carnets du Yoga” en 1979.

“ENSAYO PARA UNA DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DE LOS PROFESORES DE YOGA”

El código ético del profesor de Yoga, incluye una serie de deberes y obligaciones que se derivan del Yoga mismo, ya que están implícitas en los Yamas y Niyamas que constituyen el primer paso, sin el cual el Yoga no existe. El profesor debería comprometerse a observar dichas obligaciones y deberes sin infringirlos jamás.

RELACIÓN CON EL YOGA

El profesor de yoga es un instrumento de transmisión. Lo que tiene el inmenso privilegio de transmitir no tiene precio.

“Debe estar convencido de ello y por consiguiente, abstenerse de todo lo que pueda desvalorizar, degradar, o envilecer el incomparable tesoro sobre el que no tiene otro derecho mas que el de transmitirlo.

Dado que la perfección del Yoga obliga a transmitirlo de modo total e íntegro, el profesor se abstendrá de la tentación de efectuar modificaciones según sus preferencias o comodidades personales y, aún mas, de hacer uso comercial y de manipular, modificar o corregir los preceptos o ejercicios.”

Comentario:

Este compromiso no excluye la necesidad de adaptación para lograr una mayor comprensión de los temas. Habrá que efectuar cambios en el lenguaje para evitar lo que, con el del yoga tradicional, pueda parecer chocante a los no preparados. Habrá que tener una mente imaginativa e ingeniosa, siempre despierta, para que los ejercicios propuestos sean experimentados de manera favorable y no como un suplicio.

Por ejemplo: la meditación sobre la divinidad “Ishvara Pranidhana” (un niyama muy importante), para evitar que mentes racionalistas y ateas se opongan de entrada, se traducirá por “renuncia permanente a los propios fines egoístas para acceder a una vivencia real de la ley universal del altruismo”. O “abandono a voluntad de la existencia o de la inteligencia suprema” o “confianza en la existencia y en la ley natural”...

El mismo método de ingeniosidad adaptativa permitiría a una persona con gran rigidez articular y muscular practicar de inmediato, posturas clásicas que no estén a su alcance.

De entre los deberes sagrados para con el Yoga, el primero es el respeto.

Este se expresa en primer lugar, profundizando en el sin cesar. Es decir, con el estudio permanente y la práctica cotidiana. El segundo deber sagrado para con el Yoga es protegerlo, preservarlo de las amenazas que vengan de otras fuentes a demás de si mismo.

Cuando un profesor de yoga se da cuenta de que puede crearse una imagen falsa de éste Yoga, su deber es intervenir y efectuar las rectificaciones necesarias. ( a menudo vemos anuncios publicitarios de profesores de yoga que son imprecisos, llenos de exageraciones, promesas inverosímiles, etc,...)

Puesto que el papel del profesor es ofrecer el Yoga, difundirlo, deberá proceder con discernimiento, evitando ponerlo a disposición de personas que podrían hacer un uso perjudicial para sí mismas o desfavorable para el Yoga.

Servir al Yoga será la piedra de toque de todos sus criterios, actitudes, actuaciones, en una palabra, de su “discurso” y de su actividad profesional.

En todas las personas a quienes transmita el Yoga, el profesor deberá suscitar respeto y veneración hacia él.

  • RELACIÓN DEL PROFESOR CONSIGO MISMO

El profesor se respetará a sí mismo como persona, manifestación y sede de la Consciencia Universal.

En tanto que profesor, también se respetará a sí mismo, pues de otro modo no puede pretender servir de canal de transmisión de algo tan venerable como el Yoga.

Se esforzará por ser siempre ejemplar, a la vez que nunca se mostrará como ejemplo.

Se esforzará para que el ritmo cotidiano de su práctica personal no se interrumpa sin una razón imperiosa.

Seguirá las actitudes de Yama y Niyama desde una comprensión profunda y realista de las mismas.

Guiará su vida privada y social con la convicción de que un ser y una vida solo tienen valor en la medida en que puedan servir al prójimo.

Puesto que la relación del profesor consigo mismo incluye su actitud hacia la enseñanza, deberá definir claramente esta última. La transmisión del Yoga no puede considerarse una sencilla labor productora de beneficios, sino que debe experimentarse como una misión, que le pone a uno a disposición y al servicio de aquellos a quienes decide que puede transmitirles el yoga.

Comentario:

No se trata de prohibir la retribución ni de sugerir el abandono a quienes predican o practican la gratuidad denominada, en este caso, “benévola” y llena de consideraciones que pretenden ser éticas. Son gente rica y pueden permitirse lo que no puede el profesor profesional, cuya única fuente de ingresos para vivir él y su familia es la retribución de la enseñanza.

No es ni una vergüenza ni una traición a los intereses superiores del Yoga –que es imposible transmitir si no se puede vivir- que dicha transmisión constituya una fuente de ingresos. Estos ingresos, no sirven únicamente para afrontar las necesidades cotidianas. Para el profesional, la enseñanza supone unos gastos considerables: alquiler de un local, cursos de perfeccionamiento, adquisición de libros y material de estudio, seminarios de reciclaje, viajes a la India; para todo esto se necesita dinero. (dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios).

(El honor de un profesional honesto consiste en dar preferencia al progreso de los alumnos y no al balance de sus ingresos. Que quien enseñe yoga se gane la vida como en otro trabajo: todos los profesores lo hacen honestamente. Que lo hagan con el espíritu de servir y no de enriquecerse).

Lo reprensible, y que requiere un esclarecimiento urgente para ser erradicado, sería la tentación, por parte del profesor, de encontrar en la enseñanza la oportunidad de autovaloración, de percibir en ella una indicación de superioridad.

  • RELACIÓN DEL PROFESOR CON LOS ALUMNOS

La ejemplaridad a la que ya nos hemos referido al hablar de la actitud del profesor consigo mismo, es para él, en relación con el alumno, una obligación absoluta. Ser ejemplar significa dar ejemplo, no ofrecerse como ejemplo ni proponerse como modelo; ser el primero en seguir el modelo que propone el Yoga es la primera condición para proponer dicho modelo a los demás.

El profesor tendrá el máximo respeto hacia el alumno, lo cual quiere decir aceptarlo tal como es en el momento presente sin reprocharle jamás, ni siquiera de pensamiento, sus insuficiencias.

Por el contrario, el profesor no solo tiene pleno derecho, sino que puede considerarse con el deber de rechazar a quien no presente la actitud y las disposiciones necesarias para entrar en el Yoga, según las decisiones y disciplinas que le son propias.

Como su papel indica, el profesor deberá ir con la mayor prudencia para que ninguna palabra, ningún gesto, ninguna intervención pueda ofender al alumno y producir un reflejo de distanciamiento y decepción.

Un profesor de Yoga no ejerce ninguna presión, no da órdenes, no obliga, no exige obediencia, no fuerza de ninguna manera. Su papel es proponer, mostrar, ayudar, despertar el interés, animar.

Será prudente y evitará suscitar o alentar en éstos, actos cuyos efectos serían exactamente contrarios, para él o para su entorno.

Aunque tenga pleno derecho para expresar, si se lo piden, sus opiniones religiosas, filosóficas o políticas, el profesor se abstendrá de crear polémica y de hacer declaraciones que el alumno pueda experimentar como desaprobación de sus ideas.

El profesor de Yoga nunca será intransigente con el alumno, aunque siempre señalará y recordará con firmeza el verdadero carácter del Yoga Integral.

El profesor será paciente y servicial. Se las ingeniará para suscitar en el alumno que le sea confiado, una manera de pensar justa, honesta, y una relación también justa con los demás alumnos del grupo, así como con todos los seres con los que su karma le ponga en contacto.

Puesto que el inmenso prestigio del Yoga repercute en quienes lo enseñan, a los profesores les estará totalmente prohibido servirse de este prestigio para otros fines que no estén al servicio del Yoga.

 

Comentario:

Al profesor de Yoga no le está permitido aprovechar las facilidades que dicho prestigio le ofrece para hacerse escuchar en otros campos, o para estimular al alumno a participar (manejo) en otras actividades o agrupaciones que nos sean de su interés ni del interés del Yoga.

Y mucho menos, aprovecharse de la impresión que haya causado en un alumno para atraerlo hacia una relación distinta de la que existe entre alumno y profesor.

El profesor no aceptará que, en virtud de dicho prestigio, se le atribuyan poderes, conocimientos o aptitudes que no posee. Se ocupará de orientar al alumno que lo necesite y le facilitará el nombre de facultativos que posean dichos conocimientos y aptitudes, especialmente en lo que se refiere a la salud, y cuando la práctica del Yoga no pueda remediar su caso.

El profesor de Yoga deberá guardar el secreto profesional. No podrá revelar ningún tipo de información que le hayan confiado los alumnos o que haya podido obtener por otras fuentes.

Procurará en las relaciones posteriores, mostrar la mayor discreción hacia los interesados, demostrando su capacidad de olvido de los comentarios que estos últimos pudieran querer no haber hecho.

  • RELACIÓN DE LOS PROFESORES ENTRE ELLOS

Dado que todos los profesores de Yoga están al servicio de una misma gran causa, se hallan en una situación de fraternidad entre ellos.

Únicamente en fraternidad pueden existir, pensar y actuar dentro de la totalidad del grupo nacional e internacional.

Esto implica plena benevolencia, preocuparse por un mejor entendimiento entre sí, tolerancia, ayuda mutua y, evidentemente, la eliminación de toda clase de actitud acerba, críticas, juicios de valor, maledicencias, deliberadas o por imprudencia, y cualquier comentario que pueda perjudicar o desacreditar a un compañero del mismo grupo profesional o ante alumnos actuales o potenciales.

Comentario:

En caso de comprobarse que la capacitación profesional de un compañero deja mucho que desear, la actitud justa y el deber, sin duda menos fácil que la tentación de condenar, sería avisar al interesado y, únicamente, como ánimo de ayuda fraternal, en vez de darle una estocada inducirle a perfeccionarse, indicándole los numerosos medios que hoy en día se hallan a su disposición para formar parte del grupo de profesores capacitados.

El profesor evitará con el mayor rigor todo lo que sea o pueda resultar competencia desleal.

Comentario:

Por su existencia misma, por su capacitación profesional y humana, pero también por los medios materiales de que disponen (calidad de los locales, barrio, etc.), los profesores se hallan automáticamente en situación de competencia entre sí.

No obstante, dicha competencia nunca deberá dar lugar a actuaciones de carácter competitivo y mucho menos a la denigración del profesor o su forma de enseñanza. A un profesor establecido le será fácil hacer frente de este modo a la llegada de un compañero menos favorecido.

Más condenable aún es la práctica inversa - que por desgracia se ha hecho muy corriente – de los recién llegados que quieren implantarse ofreciéndose a bajo precio directamente a la clientela (alumnado) o al responsable de un centro, que no por ello será mejor.

Esta forma irreflexiva de captar clientes-alumnos o, si se tercia de dejarlos plantados con la misma falta de escrúpulos, desacredita al profesor que actúa así, a la enseñanza, a toda la profesión y, finalmente al mismo Yoga.

Cuando esto lo hacen personas marginales, que proclaman que para ellos carece de utilidad formar parte de una federación o un sindicato (organización), es algo muy lamentable y que merece una reprobación general.

Pero cuando lo hacen profesionales salidos de una escuela nacional de formación, afiliados a la Federación, y , con mayor motivo, al Sindicato, es del todo inconcebible. Sin embargo, no se puede decir que estos casos no abunden.

Ejemplos: en una ciudad pequeña, después de haber asistido a clases de Yoga durante un año, uno de los alumnos decide instalarse por su cuenta, y le quita la clientela a su profesor ofreciendo las clases a mitad de precio.

En otro caso idéntico, la persona emprendedora en cuestión, no contenta con enviar a sus antiguos condiscípulos cartas y folletos, es sorprendida un día haciendo propaganda en la misma entrada de donde había recibido su formación.

En este mundo de desaprensivos donde todo está permitido, uno puede imaginarse cualquier cosa. ¿Por qué no – y mañana mismo – que un profesor que se había comprometido a impartir un ciclo de formación en una escuela especializada se marche antes de que termine el ciclo para formar su propia escuela, contando en un principio con los asistentes al curso?.

Este no es un caso imaginario sino muy real que hemos contemplado por desgracia en algunas ocasiones.

Por último dentro del marco particularmente deplorable de los centros culturales del Ayuntamiento, tomados por asalto por los recién llegados a la profesión y que se dejan explotar a bajo precio, se ha convertido ya en modelo, a fuerza de repetirse, el caso del profesor titular que se esfuerza para que le aumenten el sueldo y, en lugar de ello, se encuentra con que lo despiden y contratan a un profesor nuevo que se ofrece por un sueldo todavía inferior para ocupar su puesto.

Todos estos males, por desgracia, no favorecen al Yoga y a la larga perjudican al conjunto de la profesión.

  • RELACIÓN DEL PROFESOR CON EL PÚBLICO

 

El profesor deberá comprometerse a dar al conjunto de los habitantes de su país o ciudad una imagen verídica del Yoga. Esto solo lo logrará si él, antes que nadie, se ajusta a dicha imagen con su vida, sus actividades, su forma de ser, su aspecto, su manera de hablar.

El interés que el gran público muestra por el Yoga supone una responsabilidad por parte de los profesores y el deber de éstos de servir de guía para una mejor comprensión de las leyes de la Naturaleza y de los verdaderos objetivos del Yoga.

El Yoga es una ciencia universal, por lo que cualquier persona que manifieste un deseo sincero de practicarlo no podrá ser discriminada en razón de sus creencias, religión o raza.

El profesor no deberá transmitir el Yoga de una manera que presente algún antagonismo con la cultura del grupo humano donde ejerce. Su función nunca será desestabilizar los elementos que constituyen los puntos de apoyo nacionales, religiosos o culturales de quienes confían en él, sino, al contrario, contribuir de forma constructiva a su mejor inserción social ayudándolos a desarrollar y poner en orden sus facultades.

A pesar de estar en todo momento a disposición de quienes deseen ser legítimamente informados, el profesor evitará cualquier forma de proselitismo.

Está rigurosamente prohibido hacer propaganda comercial. Tan sólo están autorizados los actos informativos como anuncios de inicio del curso o recordatorios anuales mencionando el lugar, la fecha y el nombre del responsable, así como los anuncios de seminarios o de reuniones informativas abiertas al público.

En estos casos, está prohibido publicar en programas, folletos o carteles, así como en la prensa, fotografías del profesor responsable o de otra persona cuya imagen podría resultar seductora. Sólo son aceptables imágenes fotográficas de obras de arte que puedan simbolizar el Yoga, a condición de que sean sobrias y estén exentas de elementos que puedan herir la sensibilidad del público.

  • RELACIÓN CON EL ENTORNO

 

Un verdadero Yogui sabe que forma parte de un Universo donde todo es interdependiente y que ninguna acción puede haberse producido sin que tenga consecuencias y repercuta en el resto. El conjunto de millones de manifestaciones que tienen lugar en cada instante, en todas las formas existentes, no viene dado por el hecho mismo de estas formas, ya se trate de animales, objetos o simplemente de masas elementales. Forman un encadenamiento dirigido por leyes que no se pueden transgredir, cuyo principio no es necesario que sea aclarado.

Únicamente el hombre escapa al carácter inconsciente de esta contribución, pues cada una de sus intervenciones es una muestra de su capacidad de decisión, aunque esté sometido a influencias.

Es la aventura del hombre, de poder introducir su propia intervención en el medio de todas las que le salen al paso. De aquí su poder de elección.

La relación con el entorno del Yogui y, con mayor razón del profesor, vendrá marcada por la regla del primer Yama y el último Niyama: ahimsa --no dañar; ihsvara pranidhana-- ofrenda de todos sus actos a poderes superiores.

La aplicación permanente de estas dos actitudes evitará las acciones perjudiciales contra el planeta, de las cuales el hombre moderno es responsable masivamente.

Si uno se dedica a difundir el Yoga para el bien de la humanidad, no deberá olvidar el espíritu práctico de acuerdo con su organización. Cuanto más elevado es un valor, menos se presta a ser propagado de forma desorganizada. Si la organización no es sólida, no aportará una base para una propagación armoniosa de esta disciplina. Si la organización no puede asegurar la subsistencia del profesor, éste deberá buscarla en otra parte y no podrá consagrarse por entero al Yoga.

En la India es distinto debido a la comprensión que existe del papel del Maestro. Los honorarios no son necesarios y no existe una remuneración fija; el discípulo ofrece lo que puede: un trabajador dará una parte de su salario, un rico dará una parte de su fortuna. En los ashrams de la India, hace siglos que funciona así.

En los países donde no existe semejante comprensión, deberá determinarse una remuneración fija correcta que cubra todas las necesidades vitales y administrativas del profesor.

A partir del momento en que dicha remuneración exista, hacer comprender a todos la necesidad de que se pague regularmente formará parte de la enseñanza. Despreocuparse de ello no es señal de indiferencia, sino de desorden y abandono a la hora de administrar algo que no ha sido impuesto, sino acordado entre las partes, como cualquier otro intercambio.

Será un deber educativo por parte del profesor realizar dicha gestión con rigor. Por ejemplo, hará comprender al alumno que si no avisa con suficiente antelación de que no se presentará a una clase, esto no significa que pueda librarse de pagar el importe de dicha clase.

Por el contrario, si un alumno tiene dificultades económicas, no deberá nunca ser excluido del curso, y cuando el alumno no pueda pagar, siempre deberá poder disfrutar de gratuidad.

Sin embargo, se le invitará a que se pregunte si realmente no puede hacerlo.

                                                                                             Nil Hahoutoff
Articulo recientemente publcado en:

https://www.yogaenred.com/2021/03/18/ensayo-para-una-deontologia-profesional-de-los-profesores-de-yoga/

Publicado en Blog

En el texto sagrado más antiguo del hinduismo, el Rig Veda (s. II antes de Cristo), un mantra se describe como instrumento del pensamiento en forma de canto o verso.

Los mantras nos ayudan a desprendernos de los pensamientos para poder concentrarnos en la meditación. Su poder reside en la vibración que producen al cantarlos y armonizar cuerpo, mente y espíritu.

La primera vez que escuché y recité un mantra, no sabía su significado, ni siquiera lo que estaba haciendo, pero sentía sus efectos. Había algo en ellos que atraía mi atención y sentía que mi alma apuntaba al camino correcto.Me llenaban de paz, alegría, calma, me permitían salir del bucle infinito de pensamientos inconexos y repetitivos.Empecé a recitarlos a cualquier hora, en cualquier lugar, cada vez que tenía un momento de descanso en el trabajo, en casa, en momentos de paz y en momentos de tensión. Se los recitaba a mis hijos para dormirlos cuando eran bebés… y hasta cocinando... No sabía por qué, pero de alguna forma mi alma me lo pedía.

Intuitivamente sentí que tenía que desarrollar esto, y como una niña con juguete nuevo, me puse a buscar alguno que me “llamara”… Y así fue como llegué hasta el mantra budista de la Tara Verde, Om Tare Tutare Ture svaha, y durante un período que no recuerdo cuánto duró, lo recitaba sin parar, llegando permanentemente a esos espacios de calma mental una y otra vez…

Y de este modo fui alternando con el Om, Shanti, Lokah Samastah Sukino Bhavantu, según venían los recitaba e inesperadamente siempre me llevaban al mismo estado…

No fue hasta años más tarde cuando me inicié y recibí un mantra sin forma de una maestra, y que mantuve durante un largo período siempre me llenaban una y otra vez, cuando sentí con aún más claridad los efectos profundos del mismo.

La llamada de la práctica del mantra estaba ahí…cada día más clara, más llena de silenciosos regalos y calladas sorpresas.

LA PRACTICA DEL MANTRA

Si en la noche me despertaba intranquila o sorprendida por algún sueño que interrumpía el descanso, lo recitaba a veces con otros que iba aprendiendo durante las clases. Dejaba que la selección del mantra fuera inconsciente, confiando que vendría el más adecuado para cada momento… Y así sucedía. Y de nuevo entraba en un sueño y descanso más profundo y reparador. Me quedaba igual que después de cualquier sesión de asanas y meditación. El flujo de descanso se restauraba inmediatamente y sentía cómo mi mente se limpiaba de cualquier interferencia.

Pronto descubrí que, como todas las prácticas que el yoga propone, cuanto más me entregaba a ella, más efecto tenía y más fácil era entrar en esos estados de conexión directa con mi ser. Mi esencia sentía que el mantra, al igual que el agua que alimenta una planta, y que no se ve, iba calando, alimentando y facilitando ese proceso de limpieza mental.

Como en cualquier fórmula alquímica, descubrí que combinada con mudras, respiración y asanas, era aún más efectiva y liberadora.

TIPOS DE MANTRAS

Existen mantras Nirguna y mantras Saguna, sin forma y con forma.

Sin forma o abstractos como Om, So Ham

Con forma o con atributos, los que invocan deidades o aspectos del absoluto, Om namah Shivaya, Om gurudev namah.

Cuando los mantras se reciben de un maestro (si eres llamado a ese camino), el efecto aumenta exponencialmente y tu conexión con él se hace más fuerte y clara.

La mejor hora del día para recitarlos es, sin duda, la primera hora de la mañana, cuando la mente está aún poco contaminada por el ajetreo laboral, familiar etc.

Y qué decir si lo hacemos a la madrugada, entre las 3:30 y las 5:30 am, la hora del Brahma Muhurta. Según el hinduismo es la hora de mayor conexión y apertura hacia la energía divina, así que cualquier práctica que realices en este intervalo, se incrementará.

Pero no os asustéis que, como hemos descrito, cuando sientas el momento apropiado durante el día, será bienvenido y bien practicado. Recuerda que la meditación es una invitación más para escuchar las necesidades de nuestro cuerpo y mente y ponernos manos a la obra.

Desde la perspectiva de nuestra experiencia, la mejor forma de elegir alguno para comenzar, es la intuición. Si ya has tenido la oportunidad de escuchar o recitarlos, aquel que haya tocado tu corazón por el motivo que sea, o te haya hecho desplazar pensamientos o crear espacio mental, es perfecto para comenzar y despertar el maravilloso y sanador impulso de estas breves sílabas. Depende de lo que hagas o lo que busques, el significado del mantra no es tan importante como tu fe y confianza en el proceso, las ganas y la intención que pongas al recitarlo.

Igualmente los que aquí estamos proponiendo son mantras sánscritos, budistas, pero ni que decir tiene, que si tu identificación es mayor con el cristianismo por ejm. el padre nuestro o cualquier otra oración es perfectamente practicable, e incluso en algunos casos más fácil y reconocible.

Evidentemente cada mantra tiene una energía, una forma y una función diferente. Lo importante en principio es conectar e ir sutilizando los canales para poder percibirlos y llegar al uso correcto y adecuado en cada momento.

ENCUENTRA TU PROPIO MANTRA

Se cuenta la historia de un buscador que, incesantemente y día tras día, iba a visitar a su maestro, siempre muy ocupado, para que le diera una sílaba sagrada sobre la que volcar su devoción y afán de práctica. Éste, ya cansado de la reiteradas incursiones del discípulo, se dirigió a él y le dijo: “vete a tomar por donde amargan los pepinos”.

El discípulo, muy contento, bajó corriendo la montaña, como Golum con su tesoro entre manos, y durante años lo recitó en su cabaña. Pronto aparecieron discípulos que, escuchándolo recitar día a día con tanta entrega, quedaban arrobados, y llegó el día en el que el discípulo alcanzó la iluminación y todos aprendían de sus enseñanzas.

Lejos de toda teoría, necesaria en algunas partes del proceso, lo más valioso es la práctica y la actitud con la que la desarrollamos. Toda teoría se queda en nada sin la propia experiencia que nos lleva a la integración del conocimiento y por ende a la sabiduría.

En este enlace podrás encontrar los mantras que habitualmente recitamos en la escuela, y comentarte que los miércoles, en las clases ordinarias de yoga integral, dedicamos un tiempo inicial para el aprendizaje y recitado de algunos nuevos.

https://www.yogaorigen.com/index.php/yoga/item/37-mantras

Om Shanti Om Paz  
  Hari Om Tat Sat


Texto: Hiria Bernal

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Practicamos el desarrollo de la atención utilizando técnicas provenientes del Yoga así como de la Tradicción Budista con la conciencia de que los caminos son muchos y la Verdad es una.

Meditar, según el zen, es la condición natural de la conciencia humana, capaz de comprender por sí sola el significado de su existencia, aun si esto ocurre a nivel del inconsciente. Esta percepción se interrumpe por la agitación o el interés en los asuntos particulares que absorben nuestra atención. La práctica de un sistema o rutina de meditación devolvería a la mente a ese estado básico y primordial. Algunos maestros zen dicen que meditar es «tocar el corazón» del ser humano.


La meditación es importante dentro del budismo. Cada escuela tiene diferentes maneras y técnicas específicas. Para algunas es la forma mediante la cual la mente logra alcanzar un plano de realidad y entendimiento que va más allá de lo sensorial o aprendido, o se puede ampliar o controlar el espectro de motivaciones de la personalidad. En el budismo zen, sin embargo, se dice que la meditación es un estado natural de crecimiento si el ego no lo interrumpe. En el hinduismo, en las escuelas de yoga y vedānta, la meditación es parte de dos de las seis ramas de la filosofía hindú. En la práctica budista de Theravāda, la meditación involucra tanto técnicas conocidas como samādhi y vipassana, como el desarrollo de la bondad y el «conocimiento superior».


Las técnicas de aproximación a la meditación varían desde las que se basan en observar la respiración, en visualizar algún pensamiento positivo o imagen inspiradora, enfocar algún objeto o imagen (como un mándala), las invocaciones, hasta las que se basan en tipos de compleja «alquimia espiritual». También existen las meditaciones sin objeto, desenfocando la tensión mental. Además de lo descrito antes sobre el pensamiento en la meditación, durante esta se puede dejar fluir libremente las imágenes mentales, sean claras o confusas, como cuando se está a punto de conciliar el sueño. También se puede dejar fluir las sensaciones, emociones, impulsos y energías corporales, normalmente sin intervenir en ellas, pero tampoco dejándose llevar o enredar, de manera que muestran finalmente una tendencia a reordenarse por sí solas; aunque existen métodos de reflexión y técnicas de concentración en que la conciencia las puede manejar.


Muchos terapeutas recomiendan alguna técnica o diseñan las suyas propias, a menudo inspiradas en las tradicionales. La mayoría utilizan la respiración como centro porque es el puente entre el cuerpo físico, el estado de ánimo y la mente. La práctica de una técnica o rutina ayuda a las personas con diferentes cuadros de estrés, pero normalmente no es recomendable practicarla cuando está presente una enfermedad mental.


Meditar ayuda a reordenar la mente y calmar la ansiedad. Mejora la comprensión de objetivos y motivaciones y equilibra el carácter. También puede hacer resurgir motivaciones, traumas, emociones o energía enquistadas. Por el estudio de la respiración y la postura corporal se mejora la salud en general y se reconduce el metabolismo a su funcionamiento óptimo.

Dependiendo de la persona y la técnica, los cambios en la conciencia pueden ocurrir de diferentes formas. Puede tratarse de un cambio en el carácter al comprender la existencia como un ecosistema de interdependencias.

Consulta nuestro apartado de Horarios y Talleres.

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El Yoga Nidra es una técnica de meditación muy antigua, adaptada a las necesidades y características  del hombre moderno. Yoga Nidra significa “sueño yóguico” o “sueño consciente”, un estado de profunda relajación física, emocional y mental que permite a la conciencia situarse en la frontera entre el sueño y la vigilia.

Durante el Yoga Nidra se induce progresivamente el estado de interiorización mediante la relajación consciente de todas las estructuras del cuerpo-mente.

Esa forma de meditación se practica sin esfuerzo físico o de concentración  ya que se  practica en la postura de relajación  tumbado sobrela espalda (shavasana) y mediante las instrucciones que se reciben del profesor.
 

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Cuando se  alcanza el estado de Nidra, la mente se vuelve muy receptiva.
La consciencia opera en un estado donde puede contactar con las dimensiones subconscientes e inconscientes,un espacio donde están escondidaslas soluciones a todos nuestros problemas y conflictos y la posibilidad de realizar nuestra verdadera naturaleza.

Yoga Nidra purifica los contenidos mentales y reestructura toda la personalidad, disolviendo los bloqueos mentales. Aumenta la creatividad, aclara y  fortalece la memoria, potencia la receptividad y el aprendizaje.

Dicen los maestros que una sesión de Yoga Nidra equivale a cinco horas de sueño profundo.El Yoga Nidra tiene una acción terapéutica sobre la base psicosomática de un gran número de enfermedades. Eso sucede en virtud del mensaje positivo que se repite  en diferentes momentos de la sesión.

En el campo de la terapia el Yoga Nidra está dando muy buenos resultados en casos de neurosis, depresión, insomnio, ansiedad, etc. Cuando no hay problemas específicos a tratar, Yoga Nidra se convierte en una poderosa herramienta para el crecimiento personal. Está contraindicado practicar Yoga Nidra en los casos en los que se haya padecido epilepsia o haya habido brotes psicóticos importantes.


Texto citado del libro : "Claves del Yoga" de Swami Digambarananda Saraswati (Danilo Hernández)


“Muchas son las técnicas que realizan la purificación, transformación y desarrollo del ser humano. Algunas son muy atractivas, espectaculares o exigentes. Otras incluyen complicados rituales, elementos simbólicos o parafernalias. También hay prácticas muy llamativas que prometen efectos maravillosos y cuyo resultado final suele ser “mucho ruido y pocas nueces”. Otras en cambio trabajan profundamente desde el silencio y la naturalidad. Lo admirable del método de Yoga Nidra es que transforma y desarrolla al individuo de forma apacible y sencilla, mediante la relajación de todas las estructuras del cuerpo-mente...” 

Danilo Hernández


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Yoga del equilibrio de las fuerzas interiores

El Hatha Yoga es el Yoga más conocido y practicado en Occidente, aunque muchas veces es mal interpretado y se entiende solo como un mero  ejercicio físico o terapia.

El Hatha  Yoga se desarrolló  dentro de las más antiguas escuelas tántricas de la India aproximadamente en el siglo VI dc. 
En el HathaYoga la disciplina empieza por el cuerpo para luego acceder a la mente.

Es un sistema muy elaborado de técnicas psico-físicas que miran  a la purificación  del cuerpo y de la mente utilizando las posturas (asanas), ejercicios de regulación de la respiración (pranayama), llaves energeticas (bandhas), gestos psíquicos (mudras) y técnicas de limpieza interior (satkarmas).

Nuestras  clases de Hatha Yoga combinan ejercicios físicos (mantenimiento de las posturas) con el control de la respiración  y la relajación, llevando al practicante a su proprio espacio interior. Profundizamos en las técnicas de Pranayama  y en los demás aspectos del Hatha yoga, durante talleres y retiros.

La práctica ofrece el entrenamiento para un cuerpo fuerte, órganos internos en buen funcionamiento y una mente despierta, aunque el objetivo final del Hatha Yoga es la evolución de la conciencia , el despertar de Kundalini.

El Yoga físico prepara al cuerpo para la Meditación.
En nuestra ecuela tenemos clases especiales de Yoga Suave donde ofrecemos sesiones aptas a  personas que prefieren un  trabajo físico suave, a practicantes con algun problema de salud y a  mujeres embarazadas.

La práctica Suave se puede utilizar por sí sola o se complementa muy bien con una práctica de trabajo físico  más intenso .
Para más información consulta  nuestro horario.

 

ALGUNOS PRECEPTOS PARA ACOMPAÑAR LAS ASANA:

La tranquilidad fortalece el carácter.
La buena disposicion otorga fuerzas.
La generosidad implica la disposicion de dar, tener completa fe y no esperar nada.
La concentracion en el corazon permite evadir las trampas de la mente.
Alegra a un corazon triste y tu amor valdra más que si hubieras edificado mil templos.
Es la naturaleza de las cosas que si la causa no se modifica, el efecto tampoco.
Si hay amor en tu defensa, eres invencible.
El cielo protege, a traves del amor, a quien quiere salvar.
La contemplacion de las formas diversas de la vida, otorga flexibilidad.
En la flexibilidad hay fortaleza.
Lo firme es la contemplacion de la verdad.
La correccion del error requiere flexibilidad.


Olivia Cattedra. Yoga suave.
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